El día 11 de marzo de 2004 salimos del centro para visitar el museo arqueológico, situado cerca de la Mezquita Catedral . Llegamos allí sobre las 10 de la mañana y empezamos nuestra visita. Don Joaquín nos ha dado unas charlas sobre la época romana, musulmana y visigoda. Nos han enseñado unos utensilios que se utilizaban para múltiples usos. Ha sido muy interesante y entretenido.

Jesús

El día 11 de marzo del 2004 fuimos al museo arqueológico y allí vimos muchas cosas de los romanos y de los árabes y también de los visigodos. Lo primero que vimos fueron cosas de la prehistoria. Después estuvimos viendo estatuas de los romanos que eran muy interesantes. Al rato subimos arriba y allí vimos columnas muy antiguas y estaban en perfecto estado para ser de los romanos. Vimos unas estatuas que tenían las partes íntimas al aire fresco. Después estuvimos en la parte del tesoro, a Don Joaquín no le dejaron hacer fotos y allí nos enseñaron a hacer cruces de los romanos .Allí firmamos todos en un libro para ver como nos lo habíamos pasado y pusimos dedicatorias. Después volvimos a bajar y vimos unas tumbas romanas y el suelo era de piedra romana. Después nos fuimos hacia el colegio.
Fernando Cabrera

A la entrada vimos los restos del Neolítico, estatuas de los visigodos, como leones o personas. La de los romanos en la que nos enseñaron amuletos, (uno de ellos era un pene con sus testículos y todo). Nos enseñaron como se hacía una cruz, robaron una piedra de una cruz. Había una gran fuente con peces. En los restos del siglo III, ¡Había un cadáver en su tumba! Y también restos del teatro romano que estaba debajo del museo. Luego entramos en la habitación del siglo IV donde había una maqueta muy grande. También nos explicaron lo del carbono 14 que sirve para saber lo viejo que es algo. Volvimos a las 12:15 para el recreo.
José María Gisbert González 6° A

Lo que mas me ha gustado ha sido la parte que nos han enseñado las figuras romanas y las joyas de los visigodos, como las hacían, y los llaveros, los mosaicos, los patios, etc.
David Murillo

Hoy 11 de marzo de 2004 hemos ido de excursión al museo arqueológico de Córdoba. Había una estatua con michelines al lado del patio. Había ocho salas: La I-II de prehistoria; la III-V de cultura romana; la VI de cultura hispanovisigoda; la VII-VIII de cultura hispano musulmana. En la sala VI estaba el Cervatillo en Bronce de Madinat al-Zahara que era una fuente.
Luisa y María José

Nos han enseñado cómo se hace una cruz de los Godos y Visigodos. Había muchísimas cosas de los Romanos y cosas muy antiguas. Me lo he pasado muy bien.
IRENE ESPEJO FORTEA 6°A

El día 11 de marzo de 2004 fuimos de excursión al museo arqueológico y etnológico de Córdoba, allí vimos muchas salas diferentes como una donde se encontraba el antiguo teatro romano de Córdoba y también había alguna que otra tumba, en una tumba había un esqueleto. También había muchas estatuas, capiteles y una maqueta de un templo romano hecho de escayola; y había otra sala donde había muchas cruces hechas de oro y de plata adornadas por piedras preciosas de distintos colores, allí nos enseñaron como se hacia antes una cruz como las que vimos.
Se hacían de la siguiente manera:

1° Se dibujaba una cruz en una tableta de oro fina.
2° Se recorta la cruz.
3° Se le ponen los filos sobresalidos con un molde de piedra y un martillo.
4° Se le pone un filito y las asas de oro retorcido y se pega fundiéndolo con el fuego.
5° Se le ponen los agujeros para las piedras con láminas mas finas que la cruz y mas estrechas.
6° Se le ponen las piedras y se le cierran los agujeros fundiéndolos con el fuego.
A mi me ha gustado mucho.

Adrián Jiménez Valle alumno de 6° A.

Hoy día 11 de Marzo, hemos hecho una visita al Museo Arqueológico. Primero hemos ido a una sala llena de instrumentos y armas de la Prehistoria, el Paleolítico y el Neolítico. Después había otra cultura, la Ibera, y en esa sala hay esculturas de animales de piedra y los primeros instrumentos de hierro y cobre. A continuación fuimos a un patio en el que había una fuente y esculturas romanas, como por ejemplo la diosa Afrodita, y otra sala romana en la que había adornos y figuras más pequeñas y de cobre. Después visitamos una sala de la cultura de los visigodos, que inventaron el arco de herradura, que más tarde copiaron los musulmanes. Los musulmanes no retrataban personas como los romanos, hacían columnas decoradas.
También vimos joyas visigodas como anillos, collares, y la joya más valiosa, el tesoro real.
A continuación entramos en una sala especial, allí se encontraban trozos de un coliseo o anfiteatro romano, huesos y cenizas, además vimos una maqueta de ciudad romana.
Jonathan Alcalá Dorado, Pablo Gómez Sánchez De Puerta, Isabel Gómez Palomeque 6-°A

Hoy día 11 de Marzo de 2004 hemos ido al museo arqueológico de Córdoba los cursos de 5º, 6ºA y 6ºB. Hemos visto las espadas que utilizaban los Iberos. También hemos visto un sarcófago con un muerto dentro, decían que les colocaban las rodillas al lado de la cabeza para que no se levantaran. Lo que mas me gustó fue cuando nos enseñaron a hacer las cruces. Al final de la visita vimos un estanque con peces dentro.
Rafael García Alba 5º

Está instalado en el antiguo palacio de los Páez de Castillejo, restaurado por el arquitecto D. Félix Hernández Jiménez e inaugurado por primera vez en 1965.
Su fachada es renacentista y fue construida por Hernán Ruiz II y los escultores Francisco Jato y Francisco Linares en 1543.
Tres patios y un jardín, todos de bella factura, exponen parte de los fondos de este museo. El patio Central con claustro alto y bajo, es el tipo clásico de las casas señoriales cordobesas y aloja una magnífica colección de mosaicos y otras piezas romanas.
En las salas del museo se sigue una cronología perfecta, desde las piezas procedentes de las terrazas de los ríos Guadajoz y Guadalquivir, de material lítico, hasta las maquetas originales del escultor Miguel de Verdiguier, que sirvieron para crear los púlpitos de la catedral, pasando por la animalística, cerámica y armas arrojadizas ibéricas; y las magnificas colecciones ya citadas de mosaicos, sarcófagos y figuras romanas, como la escultura del dios Mirthras Tauróctono.
Importantísimo el conjunto de material de época visigoda y, sobre todo, la más completa colección del arte árabe, de todos los momentos de la dominación musulmana, que hacen del museo arqueológico cordobés uno de los más importantes en su género, pues está considerado como el tercero de España, después de Madrid y Barcelona.
Para terminar diremos que este museo posee una gran colección de piezas mudéjares y salas donde se han adaptado otras de la edad moderna, renacimiento y barroco; y una valiosa colección de monedas.
Lo que más me ha gustado ha sido el mosaico que había de las cuatro estaciones del año y como se hacía una cruz visigoda.
Lourdes Garramiola Raya. 6º A

 


HISTORIA Y EDIFICIO

EL Museo Arqueológico de Córdoba es un museo de titularidad estatal gestionado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Como la mayoría de las instituciones museísticas españolas ha discurrido por una larga trayectoria histórica hasta desembocar en la sede actual de la Plaza de Jerónimo Páez, enclavada en el Casco Histórico cordobés, declarado Patrimonio de la Humanidad.

El origen de la institución se remonta a la política liberal de la España del XIX ejercida por el Ministro Juan Álvarez Mendizábal (1790-1853), cuya Ley Desamortizadora de bienes eclesiásticos en 1835 provocó la puesta en circulación de numerosos bienes artísticos.

Para controlar esos bienes artísticos surgieron en 1844 las Comisiones Provinciales de Monumentos, en cuyos reglamentos se ordenaba la creación de Museos de Bellas Artes y de Antigüedades, asumiendo además las colecciones donadas por algunos eruditos cordobeses formadas desde el siglo XVI, los hallazgos casuales, las adquisiciones por compra, etc., perteneciendo a esta primera época el cervatillo de bronce de Madinat al-Zahra.

Años más tarde, por Real Decreto de 20 de marzo de 1867, nace oficialmente el Museo Arqueológico Provincial de Córdoba, sin embargo no llegará a tener sede propia hasta 1920, en el nº 4 de la Plaza de San Juan, trasladándose en 1925 a una casa de origen mudéjar de la c/ Samuel de los Santos Gener, hasta que en 1960 se instala definitivamente en este Palacio Renacentista de los Páez de Castillejo, cuya majestuosa portada es atribuida a Hernán Ruiz II.

Las reformas realizadas para su adaptación museística, bajo la dirección del Arquitecto D. Félix Hernández, permitieron conjugar con rítmica armonía la majestuosidad de los patios y salas del Palacio, sus setos y plantas ornamentales, los restos arqueológicos romanos "in situ", junto a las magníficas colecciones, convirtiendo a esta Institución en una de las más importantes y conocidas de su género. Una vez finalizadas las obras e instaladas las piezas fue inaugurado en 1962, siendo entonces directora Ana María Vicent.

El espacio expositivo está formado por seis salas y tres patios en la planta baja, donde se presentan las colecciones de Prehistoria, Protohistoria, Hispanorromano e Hispanovisigodo, y dos salas más una galería en la planta alta donde están las colecciones medievales, fundamentalmente islámicas. Como museo provincial expone piezas arqueológicas recuperadas en el Subsuelo de la ciudad de Córdoba y otras muchas halladas en gran número de pueblos de nuestra provincia.

LA COLECCIÓN

PLANTA BAJA

SALA I.

El recorrido por esta sala, dedicada a la Prehistoria cordobesa, nos permite apreciar inmediatamente, a través de los materiales expuestos, la evolución cultural de esta larga etapa de la historia de la humanidad, traducida en unos dos millones de años, desde que apareció el primer ser inteligente, bípedo y fabricante de útiles hasta la invención de la escritura, un proceso que resulta lento al principio pero con una aceleración cada vez más progresiva.

En las vitrinas I y II se expone una selección de los primeros útiles fabricados por el hombre, empleando como materia prima el sílex y la cuarcita, desde los cantos unifaciales hasta conseguir el bifaz, pasando por los raspadores, buriles y microlíticos geométricos, siguiendo un recorrido cronológico por los períodos conocidos como Paleolítico Inferior, Medio, Superior y Epipaleolítico.

Las vitrinas III y IV, dedicadas al Neolítico, nos muestran algunos de los testimonios que caracterizan la llamada "revolución neolítica", reflejada en la elaboración de los primeros recipientes cerámicos, sustitución de la piedra tallada por la técnica del pulimento y fundamentalmente el paso de una economía depredadora a la productora, mediante el control de semillas (trigo y cebada) y la domesticación de animales (cabra y oveja).

La mayor documentación sobre el Neolítico procede de las intervenciones arqueológicas realizadas en la Cueva de los Murciélagos (Zuheros), donde se recuperó una serie de cerámicas decoradas con incisiones, algunas impresas y otras pintadas a la almagra, además de los primeros útiles de hueso y adornos personales como los brazaletes de mármol.

El Calcolítico o Edad del Cobre abarca durante el III Milenio y comienzos del II Milenio a. C. Durante este tiempo se desarrollan procesos culturales tan característicos como el Horizonte Campaniforme o el Megalitismo. Como novedades destacan la aparición de las técnicas metalúrgicas, creación de los primeros poblados, nuevas formas cerámicas, uso intensivo del sílex y surgimiento de símbolos religiosos como el ídolo oculado expuesto en vitrina.

El Horizonte Campaniforme, nombre que procede de la forma de campana invertida que adopta la cerámica tipo de este momento, está ampliamente representado en los conjuntos hallados en La Rambla y el Bramadero (Fuente Palmera-Hornachuelos).

Del Megalitismo o Fenómeno Dolménico, se conocen restos, tanto al norte como al sur de la provincia, pero destacan de forma espectacular las construcciones funerarias concentradas en la Cuenca del Guadiato, donde Se encuentra el Dolmen de la Sierrezuela cuya maqueta se expone en el centro de la sala, y el Valle de los Pedroches.

La última vitrina ofrece materiales del Bronce Pleno, destacando los ajuares funerarios de la Necrópolis de Valdearenas (Iznájar).

SALA II.

La Sala II está dedicada a la Protohistoria (fines del II Milenio - S. II a. C.), mostrando al comienzo algunos testimonios materiales del último período de la Edad del Bronce y en el resto un elenco muy variado y representativo de la Cultura Ibero-turdetana.

Del Bronce Final (fines II Milenio - S. VI a. C.) se exponen cerámicas pertenecientes a los yacimientos del Llanete de los Moros (Montoro) y la Colina de los Quemados (Córdoba), además de tres magníficas estelas adscritas al grupo de las grabadas o del suroeste. Estas grandes losas estarían hincadas verticalmente señalando una tumba y representan, en estilo muy esquemático, figuras de guerreros acompañados de la panoplia de la época, carros, espadas, lanzas, arcos, escudos, etc. y, en ocasiones, objetos suntuarios.

En Andalucía la Cultura Ibérica (Siglos VI-II a. C.) se conoce específicamente con el nombre de Ibero-turdetana, formada a partir de bases autóctonas, es decir, continuadoras de la civilización tartésica, y fermentos orientales, sumándose en ocasiones elementos indoeuropeos.

Destaca en la exposición una amplia y variada muestra de esculturas zoomorfas procedentes de distintas poblaciones campiñesas, así como las colecciones de cerámicas y armas pertenecientes a ajuares funerarios de las necrópolis de Almedinilla y Fuente Tójar.

Completan la visión de la Cultura Ibérica los exvotos hallados en oppidum de Torreparedones, testimonio de la religiosidad del pueblo Ibero-turdetano que ha perdurado hasta nuestros días.

Finaliza la sala con una muestra de orfebrería, el tesoro celtibérico de los Almadenes (Pozoblanco). El conjunto, todo en plata, está formado por vasijas, fíbulas, torques, pulseras, anillos y un lote de denarios de la serie republicana consular, que permiten fechar su ocultación a fines del siglo II a. C.

CULTURA ROMANA

Los materiales de época romana constituyen la mayor y más variada colección del Museo, con importantes testimonios de lo que supuso la capital de la Bética -Corduba- como foco político-cultural de primer orden. La Colonia Patricia fue una de las ciudades del Occidente del Imperio con mayor nivel intelectual y artístico, fruto del fuerte arraigo del fermento romanizador. Su condición capitalina, la pluralidad de funciones que albergaba, la presencia de una sociedad acomodada, la disponibilidad de recursos así como las inversiones efectuadas, hacen de Córdoba una muestra elocuente de monumentalidad y magnificencia edilicia -tanto pública como privada-, expresión a su vez del poder y control que ejercía. Todo ello se hace patente de forma espléndida en los materiales de este Museo.También se muestran importantes piezas procedentes de otros yacimientos de la provincia (Cabra, Monturque, Almedinilla, Espejo, Pedro Abad, Montilla, Montemayor, Puente Genil, El Guijo, etc.).

PATIO I.

En el espacio de ingreso al Museo se exponen grandes elementos arquitectónicos que muestran las fases de monumentalización y ampliación urbana que se sucedieron en la Córdoba romana, junto a sarcófagos de piedra tardorromanos y estatuas togadas.

PATIO II.

La escultura, en mármol y bronce, adquirió un desarrollo especial en el mundo romano. En el ámbito público, los retratos de personajes locales ubicados en las plazas y calles se unen a las imágenes de emperadores, completándose con las representaciones de divinidades en templos y espacios privados. Aportación romana destacada en el campo de la estatuaria es el retrato. Gran importancia tienen también en la escultura los conjuntos decorativos de los monumentos públicos, los programas iconográficos desarrollados en los espacios urbanos, así como las imágenes relacionadas con las creencias religiosas y de culto.

En este patio porticado se expone una variada muestra de este arte, con numerosos retratos, esculturas de divinidades (la escultura de Afrodita, copia romana de un modelo helenístico muy conocido, el grupo escultórico de Mithras Tauróctono o las diosas Fortuna, Diana y Minerva), y estatuas togadas, así como la representación de una proa de nave, elemento destacable como parte de un monumento conmemorativo de sentido naval. Reseñable por su calidad es el sarcófago paleocristiano decorado con escenas bíblicas.

Córdoba y provincia aportan un considerable número de pavimentos de mosaico que evidencian el lujo de las mansiones. La mayoría de los mosaicos conservados en este Museo se fechan entre los siglos II y III, como el Mosaico con la Loba Capitolina y Gemelos, el del Cortejo Báquico, o el de Pegaso. Más tardío (segunda mitad del S. IV) es el que representa las Cuatro Estaciones.

SALA III.

Se dedica esta sala al mundo funerario, con un conjunto extenso de lápidas, entre ellas la especial serie de inscripciones gladiatorias, y con sarcófagos de plomo que conforman una importante colección al no ser habitual el ir decorados como éstos.

A continuación de la Sala se sitúa la reconstrucción hipotética de un columbario, monumento funerario común en época romana destinado a enterramientos de incineración colectivos.

PATIO III.

Aquí se conservan in situ restos de estructuras de época romana, correspondientes a un espacio público urbano anexo al teatro de Córdoba.

A principios de época imperial comienza el auge de la epigrafía, encontrándonos con textos grabados en piedra o bronce por los que se comunican públicamente acontecimientos relevantes de la vida pública y privada.

Las inscripciones, de muy variada tipología (imperiales, de personajes públicos, monumentales, sobre obras públicas, religiosas, funerarias, comerciales ...) que se encuentran en este patio aportan una preciada información sobre aspectos políticos, administrativos, económicos, sociales, religiosos o de costumbres. Entre otras, destacan las inscripciones relativas a obras públicas y a aspectos urbanísticos, como el fragmento de fuente relacionado con el Aqua Augusta o la inscripción que alude al Aqua Nova Domitiana Augusta, que informan sobre dos grandes acueductos de Corduba. Además, destacan los dos pedestales de estatua en honor de L. Axius Naso, dedicados por los habitantes de dos vici o distritos de la ciudad.

De todos los mosaicos, hay que poner de relieve, por la epigrafía que presenta y su tema nilótico, el hallado la villa romana de Fuente Álamo (Puente Genil).

SALA IV.

Encontramos expuesto otro tipo de pavimento propio de las domus, el opus sectile, realizado con piezas de mármol de colores que forman motivos geométricos, y la maqueta de la Villa de "El Ruedo" en Almedinilla. La náyade o ninfa de fuente está colocada en su función original de fuente.

Entre los epígrafes, se halla una inscripción honorífica dedicada al emperador Septimio Severo por la Colonia Claritas Iulia Ucubi (Espejo), otra en honor a un magistrado del municipio romano de Ulía (Montemayor), y las columnas miliarias que servían para marcar las distancias, contadas en millas, en las vías romanas.

SALA V.

Se muestran en esta sala capiteles, cornisas y otros elementos arquitectónicos, como placas decorativas y relieves, que son ejemplo, por su buen trabajo y material utilizado -mármol-, de la riqueza y magnificencia de los edificios públicos de la Colonia. La ménsula de mármol con figura alada de Victoria corresponde a un arco monumental. El tema arquitectónico se completa con la maqueta del único templo conocido arqueológicamente en Corduba y del que se conservan restos en la calle Claudio Marcelo.

Entre la escultura, señalar la Venus en mármol blanco del tipo denominado "Frejus", la representación de Baco adolescente en bronce de Aguilar de la Frontera, la magnífica figura hermafrodita de tipo efébico también en bronce y procedente de Almedinilla, la serie de hermas báquicos, o el excelente retrato de Druso el Menor de Puente Genil, así como el brocal de pozo que representa la disputa entre Neptuno y Minerva.

Ejemplos de elementos de culto son las aras taurobólicas o altares dedicados a un rito oriental relacionado con Cibeles.

Por su parte, las vitrinas ofrecen una muestra de los distintos tipos cerámicos romanos (lucernas, campaniense, paredes finas, terra sigillata, cerámicas béticas de imitación) y una variada tipología de vidrios, además de una selección numismática y de objetos de adorno personal.

EL MUNDO TARDORROMANO

El resto de los materiales expuestos en la Sala V se encuadran ya en época bajoimperial plena, algunos con plasmación de la nueva doctrina religiosa: el cristianismo. En el fragmento de sarcófago procedente de Belalcázar se representa el tema de Daniel descendiendo a la fosa de los leones. Entre los sarcófagos con motivos paganos, el fragmento relivario con escena de recolección de la aceituna es buen reflejo de la tradición oleícola de la Bética.

Completan la sala capiteles corintios y protovisigodos, y fragmentos de inscripciones paleocristianas; además de una serie variada de materiales de la época: fragmentos de terra sigillata clara africana, dos camas de freno de caballo paleocristianas y un conjunto de monedas bajoimperiales.

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Portada principal

 

 

Patio I

 

 

Galería del Patio II. Estatuaria romana

 

 

Vaso neolítico decorado a la almagra

 

 

León ibérico de Nueva Carteya

 

 

Sala II. Protohistoria

 

 

Escultura romana de Afrodita

 

 

Escultura romana de Mithra

 

 

Escenificación de un columbario romano

 

 

Espacio público romano
conservado "in situ"

 

 

Hermafrodita de la Villa Romana
de El Ruedo

 

 

Escalera principal

 

 

Capitel hispano-visigodo con representación del Tetramorfos

 

 

Restos del "Cortijo del Alcaide"

 

 

Capitel de los músicos

 

 

Galería de los brocales

 

 

Cervatillo en bronce de Madinat al-Zahra

 

 

Quema perfumes en bronce

Escalera principal

En este espacio de acceso a planta alta -con magnífico artesonado de madera tallado en forma ochavada del S. XV y escalera renacentista- tres mosaicos procedentes de Córdoba y dos esculturas ponen fin a la exposición de elementos romanos.

CULTURA HISPANO VISIGODA

SALA VI.

Escasos son los datos que se tienen sobre la fisonomía urbana de Córdoba durante este período. Sólo se conoce lo relativo a algunas basílicas, como la localizada en el Conjunto Palatino de Cercadilla. Por el contrario son frecuentes los restos de cultura material como los expuestos en la sala.

La epigrafía muestra lápidas con epitafios dedicados a monjes, como la de El Germo (Espiel), la de Almodóvar del Río, o las halladas en Córdoba en la zona de Vistalegre.

La cerámica procede prácticamente en su totalidad de la sierra cordobesa donde se ubicaron numerosas basílicas y cementerios que luego serían reocupados en época mozárabe, como la Basílica de El Germo (Espiel).

La orfebrería está representada por dos tesorillos. Uno procede de Torredonjimeno (Jaén); tiene un carácter religioso y está compuesto por varias cruces. El segundo, de Córdoba, presenta adornos de tipo personal.

En cuanto a los elementos arquitectónicos, son muy numerosos los capiteles procedentes de Córdoba, destacando el llamado de los Evangelistas por representar en sus cuatro caras a San Marcos, San Mateo, San Lucas y San Juan. Otro grupo de importancia lo constituyen los cimacios decorados con motivos geométricos.

Piezas significativas son los canceles, que se ubicaban en las iglesias separando las naves del presbiterio. Los capiteles de mainel, por su parte, estaban colocados en las ventanas.

Por último, hay que hacer referencia a los ladrillos estampillados de barro cocido, con motivos decorativos cristianos. Entre ellos destaca el crismón, representación del nombre de Cristo.

PLANTA ALTA.

CULTURA HISPANOMUSULMANA

La colección medieval del Museo Arqueológico está constituida en su mayor parte por materiales pertenecientes a la cultura islámica, siendo una de las más completas que se conservan en Andalucía tanto por la cantidad de material como por la variedad y calidad del mismo.

Córdoba, como capital de al-Andalus, juega un papel preeminente en el mundo altomedieval. De gran extensión urbana, reunía las funciones propias del centro del califato, además de constituir un importante foco irradiador de influencias culturales y científicas.

Ejemplo del tipo de vida y de ese especial gusto por lo suntuario del mundo andalusí son las numerosas muestras de su cultura material.

GALERIAS.

El recorrido se inicia con elementos de decoración arquitectónica como basas y capiteles de distinto tipo, algunos con epigrafía, y con la muestra de un ejemplar único como es el Capitel con representación de músicos.

La sección epigráfica recoge diferentes tipos de lápidas en caracteres cúficos encontradas en Córdoba, siendo la mayoría funerarias y algunas conmemorativas, como la referente a la construcción de un acueducto.

Una importante muestra de las principales formas cerámicas y de las diversas técnicas utilizadas en su fabricación y decoración se pueden apreciar en las vitrinas: cerámica común, pintada y con vidrio monocromo melado o verde, siendo la llamada Botella de los Músicos -con escenas cortesanas- un magnífico ejemplo de la decoración figurada en la cerámica.

Numerosos son los brocales de pozo, que forman una colección que reúne gran variedad de materiales, formas y motivos decorativos

En menor cantidad, se conservan piezas representativas de otras culturas que se desarrollaron en el mismo marco cronológico. Es el caso de la mozárabe (epigrafía y la Campana del Abad Samsón) y la hebrea (lápida de un rabino de Lucena). Por último, también se muestran algunas piezas de la época inmediatamente posterior, como las correspondientes a la cultura mudéjar (paneles decorativos en yeso, fuente con azulejos ...).

SALA VII.

Está dedicada a la ciudad de Madinat al-Zahra. Se exponen fundamentalmente cerámicas, como la loza dorada importada de Oriente y la característica cerámlca decorada en "Verde y Manganeso": jarras con decoración vegetal y epigráfica, ataifores con motivos zoomorfos, redomas ...; recipientes de vidrio decorados a molde, placas decorativas parietales y atauriques, relojes de sol, capiteles y basas, además del conocido Cervatillo de Bronce que formaba parte de una fuente de la ciudad palatina.

SALA VIII.

Se encuentran piezas trabajadas en metal, la mayoría en bronce (braserillos, candiles, mortero, pebetero de azófar ...), siendo el Conjunto de la Plaza de Chirinos (Córdoba) un espléndido ejemplo de esta manufactura. Destaca en esta sala la fuente de Alamiriya en mármol, con decoración zoomorfa, y algunos tesorillos que constituyen una magnífica muestra, unos sobre la orfebrería islámica (Castillo de la Mora y Castillo de Lucena, y Olivos Borrachos de Córdoba), y otros sobre el ocultamiento de monedas en épocas de revuelta (tesoro de la Escuela de Enfermería).

Para visitar la web del museo, haz clic aquí